Dia 23 de marzo | Feria del Libro Feminista, Jornadas Igualdad y más

jueves, 23 de marzo de 2017

¡Hola, hola! No tengo excusa. Llevo mucho tiempo sin seguir la rutina de escribir de forma constante por aquí. Y más que excusarme, os voy a contar qué es lo que ha estado ocupando estas semanas mi tiempo.

Después de acabar la horripilante semana de exámenes a mediados de febrero, empecé días después en las prácticas obligatorias, también llamadas estancias, en un centro psicopedagógico con niños y adolescentes. Aunque ya os hablaré de forma más específica cuando ya esté acabándolas, estoy aprendiendo bastante. Sobre todo, a saber tratar con ellos de una forma más enfocada a la terapia (mi trato con niños ha sido bastante escaso durante mi vida, a pesar de que me gustaban y se encariñaban mucho conmigo) y a encontrar bagaje mucho más específico y creativo que lo que yo pudiera saber o me hubiesen enseñado en la carrera sobre el tema. Estoy encontrado casos que en principio pueden parecer iguales, pero que por mucho que el DSM establezca unos criterios, en ningún caso se cumplen todos al 100%. Y es lo que pienso que te hace enriquecerte como profesional. Además, aunque no me gusta pensarlo, estoy estrechando lazos con muchos de ellos, y el hecho de saber que esta etapa va a tener un final, me pone extremadamente triste. Dentro de mí tengo una especie de llama que, conforme pasan los años, se está encendiendo más y más. De vez en cuando, en los momentos en los que estoy más perdida me habla; me dice que mi trabajo está relacionado con la educación. Ya sea en terapia, en un aula o en una conferencia. Siento dentro de mí esa necesidad de abrime al mundo, de mostrarle mis conocimientos, de, por tanto, seguir aprendiendo y sabiendo para poder prestárselo a aquellas personas que lo quieran acoger y germinar en su interior. Me parece una labor muy necesaria. Y quiero rodearme de personas que me aporten, y yo poder aportar mi granito de arena. 


Febrero, por tanto, pasó volando entre las estancias y un resfriado que me tuvo semanas moqueando y con la garganta totalmente destrozada. Pero Marzo, Marzo empezó con mucha más energía y garra. Me enteré, gracias a una antigua compañera de colegio, que se iba a celebrar la II Fira del Llibre Feminista el 11 de Marzo y no me lo pude perder. De hecho, estuve desde que empezó hasta que acabó.


Habían un montón de puestos, como se aprecia en la imagen, por la que te podías pasear y apreciar arte. Con todas las letras. Mayoritariamente habían libros, pero también habían camisetas, ilustraciones, chapas, marcapáginas y un montón de pequeños artistas desconocidos que valía mucho la pena ver. En cuanto a los libros, había de todo tipo: poesía, anarquismo, género y educación, mansplaining, violencia de género, lucha feminista a lo largo de la historia, etc. Me apunté muchos títulos, aunque no pude resistirme y me llevé uno (no podía irme sin aportar mi granito de arena). Pero tendréis que esperar a que haga el Book haul de Febrero y Marzo, porque al final me he hecho con unos cuantos títulos interesantes. 


Y antes de pasar a contaros todas las actividades que se realizaron y mi pequeña experiencia del día, os voy a enseñar a una artista que encontré allí. Se llama Amanda (click para ver su Instagram), que hace unas ilustraciones preciosísimas. Me quedé prendada de ellas nada más verlas, y supe que quería y debía apoyarla. Por lo que sí, la imagen que veis es de una sudadera que tuve que tener con una ilustración sublime (para ver la original, click aquí). 

La foto es de mi Stories, perdón.
La primera actividad fue una charla que se titulaba "Dona, crisi i treball" ("Mujer, crisis y trabajo" que estuvo muy interesante. En primer lugar, la primera chica aporto un montón de datos sobre el papel de la mujer en el mundo capitalista en el que vivimos, y cómo aun así, a pesar de todo, trabaje o no fuera de casa, al llegar debe desempeñar las tareas de casa en mayor medida que los hombres. Después pudimos conocer a algunas integrantes de Las Kellys, una asociación de mujeres que trabajan de camareras en los hoteles, y que están luchando por ellas, por una mejora de sus condiciones laborales y porque se les reconozca. Llegué hasta a soltar alguna que otra lágrima, porque da vergüenza el menosprecio y la de problemas que arrastran estas mujeres.


A la hora de comer había un almuerzo vegano. Al terminar de comer prepararon una Gimcana muy elaborada y divertida, implicando a las personas que estaban detrás de los puestos. Poco después, la presentación de los colectivos feministas de Alicante, y finalizando la tarde, representación de cuentos por la igualdad para los niños, una charla sobre "Palestina: solidaritat internacionalista des d'una perspectiva feminista" (Palestina: solidaridad internacionalista desde una perspectiva feminista") y un taller de autodefensa. No pude asistir a todos los eventos porque algunos se solapaban, y sobre todo, después de estar desde las 11 de la mañana, no tenía fuerzas para el taller de autodefensa (ni indumentaria necesaria), pero la actividad que más me gustó de la tarde fueron los cuentos. Los niños se divirtieron un montón, y fue muy enriquecedor encontrar historias libres de prejuicios y sexismo.

Descubrir que esta iniciativa se estaba haciendo en Alicante me puso muy contenta. Pero la única pega que le encontré es que, al menos yo, me sentí poco representada. Y me explico. Se da por hecho (y lo ves con tus propios ojos) que las personas que van a asistir a este tipo de actividades son de una determinada manera, visten de una determinada forma y su ideología es muy marcada. En mi caso, ni soy vegana, ni fumo y ya prácticamente ni bebo, me cuesta horrores hacer activismo, por muy de acuerdo que esté con la causa, y allá que fui con mi chupa de cuero rojo, una camisa y unos zapatos arreglados. Sentí que me miraban, que pensaban que estaba de paso y que no tenía ni idea de nada (que es cierto, porque de Historia de Feminismo sé más bien poco) y sé de sobra que tengo que seguir aprendiendo, pero me gustaría alguna vez sentirme 100% a gusto en espacios feministas, porque sé que mujeres con diferentes gustos, aficiones y formas hay miles. Ojalá algún día.


El 16 de Marzo acudí a la XII Jornada por la Igualdad de Género que, extrañamente no conocía, y que lo organiza la Diputación de Alicante en el ADDA. Es cierto que a pesar de que eran gratuitas y nos dieron bolis, una libreta y un almuerzo la mar de suculento, dos de las tres charlas que se dieron fueron bastante aburridas. Parecían interesantes, pero por más que quisieses escuchar, eran datos, estudios y ninguna conclusión ni reflexión alguna. No aprendí nada que no supiese, ni se me movió nada por dentro. Y por eso odio las conferencias tan estáticas y teóricas. No obstante, por suerte, pude conocer en la última ponencia a una profesional de los pies a la cabeza, Mª José Díaz-Aguado. Su ponencia "Avances y limitaciones en la construcción de la igualdad desde la familia y la escuela" fue sublime. Sin palabras. Sólo las jornadas valieron la pena por escuchar una charla dada por esta mujer. Ojalá pudiese tenerla en vídeo. A partir de ese momento supe que la labor educativa y que mi trabajo como psicóloga podía verse muy unido con el feminismo, ya que esta mujer es la viva imagen de ello. Si tenéis la ocasión, id a verla. Aun así, hice foto a todas las diapositivas que puso puesto que me parecieron muy útiles y os dejo aquí un enlace para que os las podáis descargar y echar un ojo (click).

Y eso es todo lo que quería contaros más o menos. Como veis, mi vida se está convirtiendo en feminismo, feminismo y feminismo, y no sabéis lo feliz que me hace. Me estoy sintiendo muy a gusto, muy feliz, y hasta el pensar en la inmensa comprensión que tenemos entre todas, se me saltan las lágrimas. Estas semanas, como veis, también estoy dando un poco por saco por Twitter sobre el XIV Congreso Nacional de Estudiantes de Psicología de la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante) puesto que soy una de las organizadoras. Estoy trabajando muchísimo para que os podamos ofrecer un Congreso de calidad, con ponentes importantes en el campo de la Psicología. De hecho, os animo que si os es posible asistir lo hagáis. Puede venir cualquier estudiante o profesional que estudie (o no) Psicología. Tendremos sorteos, regalos, almuerzo, vino de honor y ponentes como Srta. Blume, Nayara Malnero, Zoraida Esteve, José Navarro Góngora, Enrique García Huete... Pincha aquí, y visita nuestra página web para consultar el programa, los descuentos en alojamiento y transporte, nuestras redes sociales, etc.
Y hasta aquí la entrada de hoy. Espero ir publicando de nuevo poco a poco a pesar del poco tiempo del que dispongo, pues tengo muchas ideas de entradas (y muchas relacionadas con libros), Espero que os haya gustado, aunque ha sido bastante extensa. ¡Un abrazo enorme!


Y tú, ¿cómo han ido tus meses de febrero y marzo? ¿Alguna recomendación de libros o eventos feministas?

Bookish: Caja de suscripción literaria | Unboxing #2 - Febrero

domingo, 5 de marzo de 2017

¡Hola, hola! Después de este pequeño parón por exámenes, estancias y la organización del XIV Congreso Nacional de Psicología, vuelvo con una entrada que sabéis que me apasiona, que es... ¡EL UNBOXING DE BOOKISH! ¿Que no sabes de qué estoy hablando? Pues antes de seguir te aconsejo que vayas a la entrada en la que os explico en qué consiste Bookish y lo que trae la cajita de Enero (click).

Dicho esto, procedemos a ver el unboxing paso a paso para que, aunque no hayáis podido conseguir este mes la caja, viváis conmigo la experiencia.

¡Allá vamos!


Esta vez con un poco más de maña logré abrir el sobre que contenía la caja, y debo decir que sentí la misma ilusión que con la primera. Con Bookish sabes que es sorpresa total porque en ningún momento conoces la temática sobre la que va a ir ese mes; vas totalmente a ciegas. Pero esa es la gracia: mantener el misterio. Y debo decir que la frase de esta vez me dejó más desconcertada.


Nada más abrir la caja, me llevé de nuevo una sorpresa. En este caso la caja en su interior tiene tonos azulados, por lo que, aunque no sé todavía con qué, tengo ganas ya de darles algún uso porque visualmente son preciosas. Algo se podía intuir, pero antes os voy a enseñar paso por paso todo.



No, no habéis leído mal. es la explicación de cómo plantar el clavel de moro. La ilustración de nuevo es preciosísima, ¡además de que viene con las semillas de la planta incluidas! Esta cajita en especial sé que a mi madre le va a encantar porque en casa tenemos todo tipo de plantas. Cuando la plante subiré foto a Twitter o Instagram. Prometido.


A modo de spoiler, lo siguiente que viene dentro, cómo no, es el sobre. Es el sello característico de esta caja: un mapa, una guía, con anécdotas y revelaciones sobre la lectura, una mini biografía de la autora, una dedicatoria de la autora, qué es necesario saber antes y durante la lectura y una breve explicación de la historia de la editorial encargada de la novedad de ese mes. Personalmente es lo que más me gusta, porque esos complementos normalmente son los que marcan la diferencia, los que te hacen disfrutar más de la lectura y al menos acercarte ya de primeras a la autora. 


Y esta es la novedad literaria. El libro de Memory de Petina Gappah. Vuelvo a no conocer a la autora, y eso me llena de felicidad. Además, es una escritora nacida en Zambia, y tengo un desconocimiento brutal hacia la literatura producida en África. De nuevo Bookish se ha coronado y me ha permitido ampliar horizontes. Por lo que, si no está en vuestra lista de pendientes en Goodreads (que no sé que no hacéis todavía sin esta maravillosa web/app), o apuntado en alguna lista, os lo recomiendo porque os va a intrigar.

📚

Antes de acabar me gustaría poneros la sinopsis, para que ya en este preciso momento podáis juzgar si os interesa o no, y dejaros con la miel en los labios.


De nuevo recordaros que estoy encantadísima con esta caja de suscripción literaria, y que de nuevo el paquete llegó a la hora a la que llegó la anterior. Se curran de una forma inimaginable las cajitas de todos los meses, y de verdad que desde Donde las olas suspiran os doy mi sello de calidad y mi invitación a que os paséis por su web y que en algún momento en el que vayáis más holgados, os pidáis la suscripción (ya que se puede pedir solamente para un mes y pausar o cancelar en cualquier momento). 

Estoy deseando que llegue el 20 de marzo para poder saber qué viene en la siguiente y, por supuesto, para poder enseñárosla y seguir recomendando y descubriéndoos libros.

Se avecinan, además, un montón de entradas estos meses puesto que tengo muchas ideas y cosas apuntadas para contaros, así que estad atentos. ¡Un abrazo enorme, y hasta pronto!

Y tú, ¿conocías la caja de suscripción Bookish? ¿Te ha llamado la atención y has corrido a pedirla? ¿La de enero es la primera que has pedido como yo? Cuéntamelo en los comentarios que estaré encantada de leerte.

Bookish: caja de suscripción literaria | Unboxing #1 - Enero

lunes, 30 de enero de 2017

¡Hola, hola! Por fin he llegado a más del ecuador de los exámenes, pero aun así me queda todavía una semana y media. Francamente, se me está haciendo eterno, pero no paro de repetirme mentalmente que son los últimos de la carrera, los últimos en mucho tiempo, y así sobrevivo cada día. No obstante, hoy no vengo a hablar de la universidad ni los exámenes. Vengo a hablar de una caja de suscripción literaria. Sí, otra. Si me seguís en Twitter o en Youtube, sabréis que probé la caja de suscripción literaria llamada El correo rebelde. Fue la primera suscripción literaria en España y tienen mucho mérito por ello, pero gracias a Anita Vela descubrí Bookish y me pareció una delicia. Nada más ver todo lo que traía y que su primera novedad fue Alessandro Baricco, nada más ni nada menos, quise probar. Obviamente, costearte mensualmente esta y cualquier otra suscripción deja secuelas en cualquier bolsillo y más si no percibes ningún tipo de remuneración (ay, la vida del estudiante) pero mi maravilloso compañero de vida me ha regalado tres meses de suscripción, así que me vais a tener dándoos la lata. 

Aunque ahora vayamos a ver todos los detallitos de forma más específica, lo que más me llamó la atención de Bookish es que es una caja de suscripción literaria con novedades de literatura más adulta, o al menos si lo comparamos con la literatura que tenemos con cajas de suscripción como El correo rebelde. Pero más que hablaros de las ventajas o inconvenientes, que ya hablaré de ello en otro momento, procedamos a ver el unboxing paso a paso para que, aunque no hayáis podido conseguir este mes la caja, viváis conmigo la experiencia

¡Allá vamos!


Después de abrir el plástico de Nacex, y pelearme con el sobre y el papel de burbujas, aparece esta caja tal cual. Como podéis ver, el nombre de Bookish aparece grabado en la caja. Os podrá parecer una tontería, pero me encanta lo personalizada y lo cuidados que tienen todos los detalles. Aunque eso lo entenderéis más adelante. Además, todas y cada una de las cajas vienen personalizadas con el nombre de la persona a la que va dirigido, y es tan bonito ver tu nombre ahí que. De la misma forma, leí la cita que aparece en la etiqueta y ya presentí que me iba a gustar. Y mucho seguramente.


Nada más abrir la caja, realmente me sorprendí. No me esperaba encontrar algo así. Una vez más, reafirmé de nuevo el gran cuidado que le ponen los de Bookish a los detalles, a la gran importancia que le dan a que tenga relación con la novedad literaria que te van a mostrar, y la gran creatividad que tienen. Pero procedamos a ver todo en detenimiento.



No, no habéis leído mal. es una receta de cocina. La ilustración es preciosa, ¡además de que viene con pimentón dulce incluido! Curioso cuanto menos. De hecho, si no seguís a Bookish en Instagram o Facebook os lo recomiendo, porque tanto los creadores como los fieles seguidores publican fotografías (y ellos las comparten), por ejemplo, de la receta del maravilloso pollo que aquí se nos explica. Bon appétit!


Lo siguiente es lo que viene dentro del sobre. Es el sello característico de esta caja: un mapa, una guía, con anécdotas y revelaciones sobre la lectura, una mini biografía de la autora, una dedicatoria en este caso de la hija de la autora, qué es necesario saber antes y durante la lectura y una breve explicación de la historia de la editorial encargada de la novedad de ese mes. Personalmente es lo que más me gusta, porque esos complementos normalmente son los que marcan la diferencia, los que te hacen disfrutar más de la lectura y al menos acercarte ya de primeras a la autora, su historia y demás. Normalmente es lo que se suele hacer después de terminarte el libro, al menos en mi caso, por lo que que te brinden ellos esa información, bien organizada y detallada es una gozada. Qué queréis que os diga.


Y esta es la novedad literaria. Felicidad familiar de Laurie Colwin. No conocía ni a la autora ni las dos obras que están publicadas al menos en español, y me encanta poder hacerlo gracias a estas iniciativas. Así que, si no está en vuestra lista de pendientes en Goodreads (que no sé que no hacéis todavía sin esta maravillosa web/app), o apuntado en alguna lista, os recomiendo que os leáis la sinopsis porque seguro que al menos os llamará la atención.

📚

Desde Donde las olas suspiran recomiendo 100% que al menos os paséis por la página web que tienen para ver si os interesa y pensar en apuntaros algún mes. Ojalá yo pueda traer todos los meses un unboxing, porque de verdad que he acabado encantada. Aunque ya os hablaré más de ello detenidamente, tienen un servicio de mensajería muy eficiente. Ponía que como mucho a las 7 de la tarde vendría, y yo me esperaba que llegaría sobre las 18:59, pero no fue para nada así. Ya sobre las 11 o 12 de la mañana tenía el paquete. Además, los envían todos un mismo día para evitar hacerte spoiler (un detalle muy importante). Además, el precio que aparece en la web es el total, contando con los gastos de envío y todo. O sea que, pensándolo, es un precio la mar de razonable. Y si lo que queréis es persuadir a vuestra familia, amigos o pareja para que os lo regale también lo podéis hacer, puesto que hay packs de regalo de suscripciones (de uno, dos y tres meses). ¡¡Son todo ventajas!! ¡¡Así que corred, que os queda 1 día para apuntaros en la caja de febrero!!

Y si todavía estáis dudando, os dejo este apartado de la web donde podréis ver los libros que hubiesen ofrecido en caso de haber estado la suscripción antes. De hecho, la pongo porque me encanta encontrar a mujeres, feminismo, a literatura oriental y editoriales más alternativas, independientes y con ediciones y traducciones muy cuidadas, por decirlo de alguna manera. ¿¡Qué más se puede pedir!?


Y hasta aquí la entrada de hoy. Me queda poco para la libertad, y para que mi chico me dé mis regalos de cumple, así que próximamente la entrada vaya sobre eso. ¡Estad atentos a mi Twitter! ¡¡Hasta pronto!!


Y tú, ¿conocías la caja de suscripción Bookish? ¿Te ha llamado la atención y has corrido a pedirla? ¿La de enero es la primera que has pedido como yo? Cuéntamelo en los comentarios que estaré encantada de leerte.

Mi experiencia en la universidad | Los exámenes tipo test #1

viernes, 20 de enero de 2017

¡Hola, hola! Hoy empiezo una serie de entadas de blog, las cuales todas tendrán como nexo de unión que estarán basadas en mi experiencia en la universidad, ¡e inauguro la sección de Psicología

Por un lado, ya puedo hablar con conocimiento de causa de lo que conlleva la universidad, al menos la mía, y lo que me ha supuesto o mi opinión sobre la carrera de Psicología ya que termino este año. Podría ya haber comentado estas cosas desde el primer curso, pero creo que de esta forma, al haber pasado ya tanto tiempo y haber vivido tantas experiencias, seré mucho más objetiva y concisa.

Llevaba un tiempo rumiando la idea, puesto que quería empezar a escribir sobre Psicología, pero me agobiaba no ser lo suficientemente veraz; escribir una mera opinión desechable, o un texto demasiado erudito incluso para mí. Y no. Hace poco me dije "Aida, leñe, déjate de infravaloraciones y tonterías que lo único que consigues es no publicar, es no escribir, cuando es una de tus pasiones". Así que de ahí que empiece por este tema. De hecho pensaba dejarlo para habla sobre él en vídeos de Youtube, pero me apetece comentaros mi opinión al respecto sobre los exámenes tipo test, y las notas en general, de la universidad, y dejar para esa plataforma la forma en la que he aprobado los exámenes tipo test sin estudiar.

Foto extraída de Facebook.

A raíz de esta foto, cientos de comentarios vía Twitter sobre todo y del primer y desastroso examen de los cinco últimos de la carrera, he decidido que voy a pronunciarme.

En primer lugar me gustaría hablar de los exámenes tipo test. Como sabéis, y si no lo sabéis os lo digo, más del 80% (por poner una cifra baja) de los exámenes en la universidad son tipo test. Esto ya en sí mismo me parece un problema porque, no sé vosotros, pero yo hice unos cuantos exámenes tipo test en el instituto como mucho y ya. Y eso no sólo conlleva falta de experiencia una vez que llegas a la universidad, sino que tanto para un tipo como para otro, se utilizan sistemas de memorización diferentes. E irremediablemente, esta afirmación supone desvelar el siguiente tema del que quiero hablar: tanto la memorización como la habilidad para realizar exámenes tipo test son la base de prácticamente el éxito en el sistema educativo actual. Pero no nos adelantemos, poco a poco y con buena letra.

Para ejemplificarlo de mejor forma, os voy a hablar de la experiencia, de la de hoy incluso. El examen tenía 45 preguntas y 5 opciones de respuesta. Eso conlleva que cada 4 preguntas respondidas de forma errónea, te resta una bien. Más o menos hasta ahí bien, ¿no? Pues bien, es cierto que en mi caso, sobre todo estos dos últimos años, he estado estudiado días antes, pero aun así, AUN ASÍ, al leer todas las preguntas del examen podría haber contestado muchas más de las que he contestado. Y os preguntaréis, ¿y por qué no lo has hecho? Porque ya no sólo depende de que sea tipo test o no, sino que, como en todos los exámenes, depende de cómo los profesores pregunten los contenidos. Es cierto que los exámenes es, hasta entonces y de momento, la mejor forma de "evaluar" los conocimientos adquiridos que conocemos. Es decir, plantearse otras formas en caer en lo subjetivo, en lo ambiguo, y se descarta. Y no os lo digo porque sí, varios profesores de mi carrera han hablado sobre este respecto y su opinión es tal cual la que os estoy contando. Pero esto daría para otra entrada.

A lo que me vengo a referir es que, el sistema educativo, tal y como está ahora mismo, es una jodida basura. Está podrido. Porque que una persona, en este caso yo hoy, sienta que sabe más de lo que esperaba, y vea que tanto por culpa del tipo de examen como de la forma tan ambigua, liosa y retorcida que tienen los profesores de preguntar, dudes y acabes sacando menos nota de la que mereces, es una putada. Hablando claro y mal. Y aunque en menor porcentaje, personas que prácticamente no saben nada sobre el tema, saquen mejores notas que tú. ¿No notáis que algo está fallando? ¿Que hay algo que está mal? Es imposible que ese sistema sea justo, equitativo. Podrá ser todo lo objetivo posible, pero estamos hablando de saber, de vocación, de saber ejercer, es decir, de ser un buen profesional, no de ser un puto robot memoriza-todo experto en exámenes tipo test.

No sé si compartís mi opinión, pero me da rabia haber pasado de ser una persona inquieta y curiosa, con ganas de saber más y ver sus esfuerzos recompensados, a ser una mala estudiante, vaga, apática y sin ninguna perspectiva de "triunfar" en el mundo laboral ni ser buena profesional. Porque eso es lo que consigue este sistema educativo. Y no sabéis la pena que me da encontrarme comentarios del tipo "si sacas malas notas, no estás a gusto yendo a clase o con tu carrera y te quejas de ella, es que has elegido mal; no es realmente tu vocación". Es un pensamiento la mar de tóxico que no hace más que perpetuar la idea de que si no estás como pez en el agua en el sistema educativo actual, sacas notas bastante aceptables y estás super happy cada vez que vas a la universidad o te mandan trabajos, no vales para él. En primer lugar, ¿perdón? ¿Quién eres tú para dudar de mi supuesta profesionalidad o vocación diciendo semejantes barbaridades sin conocer mis circunstancias personales y/o ambientales? Y en segundo lugar, ¿acaso el éxito en la universidad garantiza que vayas a ser un buen profesional en un futuro?

Ya no sólo el sistema, sino que todos parece que estamos educados con el supuesto de que si sacas buenas notas, estás a gusto y no te quejas, eres un buen estudiante, estás en tu vocación y vas a ser un buen profesional, y qué equivocada es esta idea. De verdad, reflexionemos por un momento. Al menos en mi carrera, en Psicología, la carrera es mucho más teórica de lo que debería, puesto que una vez que sales de ella no sabes cómo tratar con los pacientes. Por mucha teoría que sepas, si no sabes qué hacer ni cómo aplicarla, estás bien jodido. Y obviamente que hace falta conocimientos teóricos, no lo niego, pero lo realmente bonito de mi profesión es ejercerla. Y me da rabia todo este tema porque si ya de por sí ir al psicólogo, incluso en sí las enfermedades mentales, siguen estando estigmatizadas y se sigue desprestigiando su labor y dudando de su cientificidad, no se hace más que machacar más nuestra imagen, autoestima y autoconcepto. De verdad, lo que nos faltaba, lo que me faltaba. Nadie es quien para decir si es o no es mi vocación, y mucho menos que ese juicio lo hagan en base a las quejas por día o semana o las notas. Es que me niego. Ni tú eres mejor porque todo te vaya de puta madre, ni yo soy menos por estar en la mierda. No somos autómatas, tenemos sentimientos, pensamientos, nos ocurren mil y una circunstancias que tú estás desestimando que influyen notablemente en las ganas y el rendimiento. Estás obviando que hay personas, entre las que me incluyo, incapaces de adaptarse al cien por cien al sistema educativo, que éste les ha convertido en malos estudiantes cuando NO lo eran. Ese es verdaderamente el problema; donde debe ir nuestro foco de atención.

Así que ya para terminar, reiterar un poco lo dicho. Los exámenes no reflejan tus conocimientos sobre ese tema, ni tu capacidad, ni tu potencial ni tu curiosidad o afán de aprender. Es muy fácil tender a la titulitis, pero los procesos de selección ya están empezando a cambiar. Vale más en una entrevista de trabajo que realmente demuestres tu afán por aprender o por querer saber más que el tener un título que "avale" que sabes sobre ello. Además, el hecho de que te vaya mal en la carrera, en el instituto, etc. no significa que seas un mal estudiante, ni que no seas capaz de aprender esos conocimientos, ni que seas tonto, ni que vas a ser un mal profesional en un futuro ni que te has equivocado de carrera universitaria. Al menos no considerad que sea una causa lineal, porque no lo es. Puede irte bien y sentirte a gusto y que eso sea un síntoma de que estás en el sitio correcto y que serás alguien importante en tu campo, pero el caso contrario no significa que te has equivocado y que no vales. Y, por último, reflexionad. Pensad qué imagen estamos dando a nuestros pequeñajos. Al menos yo es un valor que no quiero transmitir. Puedes ser bueno en lo que te propongas, y si te gusta, da igual que no encajes en el sistema actual, ni que obtengas malas puntuaciones. Cada persona tiene su ritmo de aprendizaje, sus gustos y sus circunstancias personales, y no ser consciente de esto es una forma de machacar a estos niños, a estas personas. Y qué si me he equivocado, y qué si suspendo, y qué si me quejo. Equivoquémonos, no limitemos el potencial y aportemos nuestro granito de arena para que esta situación cambie, para que las personas dejen de estar mal y presionadas brutalmente por una sociedad que limita, que corta; que apaga.

                                                                   

 
Siento que no he podido desarrollar todas las ideas como me gustaría. Supongo que ha sido un primer desahogo, y que si realmente queréis que desarrolle alguna idea en concreto o que cuente alguna opinión personal o las que he vivido (y viviré) con los niños, decídmelo en los comentarios. Intentaré la próxima vez tener un guión. Estoy segura que no es la última vez que hablo sobre esto por aquí. ¡Espero que os haya gustado! <3


Y tú, ¿qué piensas sobre este tema? ¿Te has sentido alguna vez apagado, coaccionado y con la sensación de no estar sacando todo tu potencial? ¿Cuál ha sido vuestra experiencia en la universidad? Cuéntamelo en los comentarios.

¿Volvemos la vista atrás? + Propósitos del 2017

miércoles, 4 de enero de 2017

¡Hola! No tenía pensando escribir nada hoy. Estoy volviendo a dormir poco y mal, estoy viendo que tan sólo quedan unos días para volver a la rutina, para las entregas de trabajos y exposiciones, dos semanas para el inicio de los exámenes (los cuales ni he empezado), pero tengo una horilla o así antes de ir al ginecólogo y me apetecía.

El año pasado fue el primer año que escribí en papel, que materialicé mis propósitos para el año. Nunca le había prestado especial atención a estos detalles. Normalmente escribía una reflexión de cómo me había parecido el año en mi Diario (me he pasado como diez años por lo menos escribiendo en él), pero como ya había dejado ese hábito (mal, Aida, mal) decidí por una vez hacerlos tangibles. Yo, que seguía pensando que no serviría para absolutamente nada y que al finalizar del año iba a odiar a la Aida del pasado por haberme recordado todo lo que no había cumplido, no fue así. Para mi sorpresa, aunque no fue el motor, ese trozo de papel colgado entre miles de tickets, horarios y notas fue, sin saberlo, mi Pepito Grillo. Sin darme cuenta, fui cumpliendo prácticamente todos los propósitos. Y aunque ya os he comentado por Twitter o el canal que no es que haya sido uno de los mejores años de mi vida, de hecho se lleva el primer premio como el peor de estos (casi) 22 años, sorprendentemente también ha tenido sus cosas buenas.


En su momento no le di importancia, y pensaba que publicar la foto o airearlo a los cuatro vientos tendría repercusiones negativas para mí; que podría acarrearme más presión de la que yo misma me impongo. Pero y qué. Empiezo a liberar cadenas y grilletes, empiezo a ser yo en las redes sociales, y lo demás ya empieza a darme igual. Quien habla, lo hará igualmente, ¿no? Y os preguntaréis por qué os pongo la imagen. Pues bien. Realmente los objetivos que me propuse cumplir quería cumplirlos, y como no ha sido posible, quiero retomarlos para este 2017. Como el de sacarme el carné de conducir (pf) o ponerme de nuevo con los idiomas.

Así que, sin más preámbulos, paso a enumerar nuevos propósitos (tanto lectores como personales) para este 2017:
  • Retomar los idiomas, en concreto el inglés y el valenciano. No sé si os ha pasado a vosotros, pero con el tiempo he ido olvidando todo lo que aprendí en su día de estos dos idiomas. Además, también fueron en declive mis ganas de ponerme con ellos, de disfrutarlos, porque empezó a fustrarme no entenderlos, bloquearme y no poder articular ni una sola palabra. Sé que son importantes para el mundo laboral, y en concreto el valenciano lo he empezado a adorar (a pesar de que en toda mi etapa académica lo odié con toda mi alma), así que ojalá poder dedicarme a ellos cien por cien, practicarlos yéndome a comunidades o países donde se hablen para sumergirme de forma completa, y leer y ver mucho.
  • Sacarme el carné de conducir. Empecé este año con muchas ganas de sacármelo y de poder por fin tener la independencia que quería, pero no fue posible. Perdí la confianza que tenía en que era capaz de poder sacármelo, y fui dejándolo hasta día de hoy. Sé que no es difícil, sé que me va a ser útil y me va a gustar, así que a ver si puedo acabar el año diciéndoos que ya lo tengo y que uf, una cosa menos.
  • Seguir haciendo prácticas, leyendo, investigando, queriendo saber más o dedicándole tiempo a la Psicología. Por muy desanimada y asqueada que esté con la carrera, por mucho que piense que no valgo para ello, sé que es una percepción que en la universidad se ha acrecentado (no sé por qué) y que no es real. Sé que soy capaz de ser una buena profesional, pero todavía me queda mucho camino por recorrer. Por ello quiero que, a pesar de acabar con la carrera, nunca desaparezca de mi camino.
  • No suspender ninguna. Porque sí, el año pasado fue el primero en el que no suspendí ninguna (la universidad me ha convertido en una mala estudiante), y qué leches, ojalá acabar el año igual de ilusionada y descansada que el anterior.
  • Retomar o dedicarle más tiempo a mis aficiones. Tengo la sensación de que no he hecho prácticamente nada útil estos 3/4 años, y no voy a permitirlo. Quiero seguir escribiendo, publicando, subiendo vídeos, trabajando con las redes sociales, mejorando en los programas de edición, leyendo, saliendo a pasear y viendo muchas películas y series. Sé que tendré momentos de bajón, que no me apetecerá, y cuando lleguen esos momentos los acunaré y los pasaré. Pero no voy a dejar que se convierta en costumbre. No quiero más desgana ni tristeza. Quiero vivir de una vez mi vida. No puedo desatenderla otra vez.
  • Y seguir intentando mejorar como persona, mujer feminista que me considero (aunque me falte mucho por conocer y saber aún), hija, amiga y pareja todo lo posible. Este año ya he pegado un gran cambio en muchos aspectos. He vuelto a hablar con personas que había dejado aparcadas, he dejado a un lado todo lo que no me aportaba nada bueno, he escuchado y empatizado mucho, he crecido como persona a fin de cuentas. Y todavía me queda mucho trabajo en muchos aspectos, así que es un propósito que, aunque ya perenne, considero que es uno de los más importantes.
Además, quiero proponerme llevar a cabo unos cuantos objetivos lectores, puesto que este año he vuelto de nuevo a leer con ganas, a escribir e ilusionarme:
  • Intentar completar el reto de Goodreads de leer 22 libros. En 2016, a falta de un libro no lo pude cumplir. Pero para mí es un reto conseguido. Hacía años que no leía tanto (porque para mí ha sido bastante), y volverme asidua en dicha red social me ha ayudado a llevar una rutina y a incrementar mis ganas de buscar más libros y de ilusionarme de nuevo con la lectura. Así que como en escasas semanas cumplo 22, me pareció un buen número. No es cuestión de forzarme, y más sabiendo que termino la carrera este año, pero sé que me va a ayudar y a motivar y será una recompensa aunque no llegue a los 22.
  • Leer más libros de Psicología. Aunque ya lo he ido cumpliendo este año, quiero más, más y más. Sé que me va a servir tanto personal como profesionalmente.
  • Añadir a mis lecturas más libros de otros géneros; darle oportunidad a libros de autores independientes y libros autopublicados, sobre todo españoles, y en caso de retomar los idiomas, leer libros en estos idiomas. No quiero ceñirme a lo que suelo leer, a autores extranjeros o al idioma español. Sé que aunque no lo cumpla este año, es un propósito a largo plazo que llevaré a cabo y que me apetece. Mucho.
🍀

Y tú, ¿vas a llevar a cabo propósitos este año? ¿Cuáles? Me encantaría leeros por los comentarios, que me hacéis muy, muy feliz.

Dia 27 de Diciembre | Navidad, desaparición RRSS y más.

martes, 27 de diciembre de 2016

Hoy os vuelvo a traer una entrada personal. Tengo muchas cosas que contaros, así que coged una buena taza de té (o café, como prefiráis) que empezamos.

Para empezar, quería contaros un poco cómo me ha ido Nochebuena y Navidad. Si me seguís en Twitter sabréis que tuve que ir a una tutoría el día 23. Hasta el último momento estuve hasta arriba de tarea, así que ni siquiera me dio tiempo a pestañear y ya había que preparar la casa para las cenas familiares. 

Desde siempre en mi familia lo hemos celebrado de este modo: el 24 de diciembre, Nochebuena, se celebra en mi casa; y el 25 de diciembre, Navidad, se celebra en casa de mis yayos. En mi familia, o al menos los que tenemos más relación/conexión, somos 7: mis yayos, mi tío, mis padres, mi hermana y yo. Siempre ha sido así, y me parecía suficiente. No me hacía falta más. No obstante, estos últimos años, por circunstancias familiares, estamos teniendo contacto con personas a las que no veíamos y si lo hacíamos era para un qué-tal, muy-bien, ¿tú?, muy bien. Ya sabéis. Por lo que el número de personas este año en mi casa ascendió a la cifra de 12. Era impensable que no sólo nos reuniésemos, sino que tuviésemos sitio en el salón xD

El día anterior no había podido dormir por motivos que se escapan de mi entendimiento (de verdad, estoy para que un profesional analice mi higiene de sueño), y estaba hecha polvo. Decidí no salir ese día porque necesitaba recuperar energías para afrontar tantos días de trajín, e hice bien. ¿A que no sabéis quién su puso a ayudar a sacar un sofá y una mesa del sofá a las 5 y media de la tarde? Efectivamente, la menda. Y a partir de ahí fue limpieza, organización, corre que no llegamos a emplatar. Muy Top Chef todo.

Este año, el que mejor estaba todo. Ñam, ñam.

Después de tanto esfuerzo, quedaron unas mesas preciosas, y fue una velada magnífica. Estuve con quien quise, hablé de todo y nada, y jugué al Pinturillo (juego que os recomiendo desde ya si no lo conocéis. Os podéis descargar la app para Android e iOS, y es una especie de Pictionary: uno del equipo dibuja y los demás tienen que adivinar qué palabra o concepto es. Genial). Una vez nos quedamos los de siempre, se repartieron los regalos. Para sorpresa de todos, prácticamente nadie recibió nada, a excepción de algunos detalles nimios. Fui yo, que me he apodado Mamá Noel por estas navidades, la que este año repartió más, y qué bien. No sabéis lo enormemente feliz y satisfecha que me hace dar pedacitos de mí a las personas que más quiero. Soy una persona muy indecisa, que le gusta acertar lo máximo posible con los detalles que hace y las cosas que regala, y me es una responsabilidad (y me lleva muchos quebraderos de cabeza, todo sea dicho), así que se les iluminasen los ojos y les gustase, para mí ya es suficiente.

Mesa en la que estábamos los "jovensuelos".

Mesa ocupada por todos los arrambla-todo.

Al día siguiente, como excepción, ya éramos menos de 7, pero fui igualmente con mucha ilusión a casa de mis yayos. Cómo no, eché la casa por la ventana y si he engordado 2 kilos y tengo que trabajar muy duro para volver a lo que había conseguido, se hace y ya está. Mi tema estrella, el cual salió cuando y donde menos lo esperaba, fue sobre feminismo y, por ende, machismo. Tuve los argumentos y la fuerza suficiente como para defenderme sin problemas, y era la primera vez. Encima delante de mi familia. Me sentí muy orgullosa al terminar. Supongo que en eso consiste: en luchar, reivindicar y enseñar todo lo que se pueda a las personas de tu entorno. Horas después, salimos a pasear ya de nuevo mis padres, mi hermana, su novio y yo a buscar Pokémon y a ver el mercado navideño de la Diputación. Volvimos tarde, comimos sobras, pero estaba feliz. No había podido tener ni un minuto para preocuparme por nada ni nadie. Y al día siguiente igual. Supongo que en eso consiste vivir. Despreocuparte, compartir tus momentos con las personas que quieres y dejar el tiempo pasar.

Uno de los motivos por los que estoy escribiendo hoy, es porque mientras me pegaba un buen baño (algo que debo hacer más a menudo sin duda) he caído en la cuenta de unas cosas.

No estoy disfrutando con lo que hago. Intento sacar el ánimo y la fuerza para poder hacer todo lo que me gustaría, como escribir en el blog, subir vídeos semanalmente, actualizar las redes sociales lo máximo posible, contestar y ayudar a todas las personas, salir junto con las mil preocupaciones que tengo por estar en el último año de carrera, pero no hay manera de compaginarme todo. Este año ha sido el peor con diferencia a nivel personal, e intentar abarcar y ocuparme me estoy perdiendo a mi misma. Y lo que me faltaba. Quien mucho abarca poco aprieta, ¿no? Pues así.

Por lo que añadirme más presión de la que tengo por sacar este último año lo mejor posible, me está impidiendo disfrutar y lo único que estoy haciendo es quejarme y lamentarme por la falta de tiempo o por la mala gestión del tiempo (que no lo niego). Por lo que he tomado la siguiente determinación: a partir de ahora, voy a priorizar la carrera antes que mis hobbies, y en caso de tener tiempo, actualizar las redes sociales. Pero solamente cuándo y cómo me apetezca. Sin fechas, sin horas, sin culpabilidad. Lo necesito. Y siento muchísimo haber perdido el contacto con muchos, siento haber estado ausente, por haber desaparecido, pero actualmente es lo que necesito. Sé que lo entenderéis.

Os agradezco mil que haya algunos de vosotros que todavía sigáis mis andadas y os interese todo lo que publico y subo. No sabéis cuánto. Espero poder ir publicando poco a poco, sin agobios y sabréis de mí, eso seguro. Volveré a estar 100% en algún momento.

🎄

Además, estoy deseando poder enseñaros por algún sitio el amigo invisible del que os hablé, que me llegó antes de Nochebuena y que aún no he abierto (estoy a punto de tirarme de los pelos de la desesperación), al igual que reflexionar un poco sobre los propósitos (tanto personales como lectores) del próximo año, hablaros de iniciativas como Bookish y mucho, mucho más.

Pero eso ya la semana que viene, ¡¡adiós!!

🎁

Y tú, ¿te han regalado muchas cosas? ¿cómo sueles pasar estas fiestas? Espero vuestros comentarios que me encanta leerlos y saber de vosotros. 
¡Un abrazo enorme!

Dia 14 de diciembre | Foto de la orla, trancazo y más.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

¡¡Hola!! No tenía previsto hacer esta entrada. De hecho, nunca había pensado en hacer este tipo de entradas más personales en este blog. Hace mucho que no me siento a escribir realmente sobre mí o mi vida. Es algo que hacía constantemente en mi antiguo blog, y que me acabo de dar cuenta que echo de menos y que me representa mucho. Porque yo soy montaña rusa; me enfado, me fustro, me entristezco, pero también me alegro, sonrío y me siento bien.

Voy a empezar desde el día de ayer (porque no recuerdo nada relevante del lunes, para ser sincera). 

Ayer era el gran día: ayer me hacía la foto de la orla. Quién me iba a decir hace cuatro años que iba a terminar una carrera, mi carrera; que iba a flaquear pero me iba a levantar las veces que hiciesen falta. Sé que hasta que no acabe, hasta que no tenga que volver a mi universidad, a mi sitio predilecto en clase que no cambia por mucho que nos movamos de aula, a hacer el camino tan interminable de más de media hora en coche más otros quince de autobús, no me haré a la idea. Por eso no, no estaba preparada. El día de antes intenté calmar la vorágine que tenía en mi interior, pero no hubo manera. Por estúpido que parezca, poca gente creía que fuera capaz de ser alguien en el futuro. Mil veces me he encontrado, incluso por parte de mi familia, que se me menospreciaba o se me desvalorizaba por no ser tan buena como Fulanita o no tener X cualidad o capacidad como Menganita. He sentido sobre mis hombros una presión que me ha impedido a veces avanzar, me ha desmotivado y me ha hecho dudar de mí y mis capacidades. Y pensar que esa maldita foto iba a ser reflejo de todo el trabajo y esfuerzo invertido. ¡Qué mal! Pero allí estaba yo, preparándome el maquillaje necesario para esconder mis ojeras, mis innumerables puntos negros y mis secuelas de enferma convaleciente (porque sí, se avecinaba algo ya); escogiendo y mimando con sumo cuidado mi pelo para que quedase a la perfección y ensayando la sonrisa para que, por una vez, no me temblasen los labios y saliese natural. Pa pegarme.

El día llegó, y allí que fui yo dos horas antes de la foto a arreglarme a un baño apartado para poder hacerlo todo con tranquilidad y calma. Y para sorpresa mía, salió todo rodado. No me tembló el pulso ni un segundo con el eyeliner (ya os digo yo que eso NUNCA pasa), seguí de forma adecuada los pasos antes de ponerme la base (que jamás utilizo, todo sea dicho), se me adhirió bien, hice un juego de sombras simple que acabó encantándome (tampoco lo hago nunca, de verdad es que me da mucha pereza maquillarme y no sé hacerlo) y me veía monísima de la muerte. 

Tras horas de espera, por fin entramos. Hacía un día horrible ese día, y con la de capas que me tuve que poner por la camisa blanca, la toga y demás estaba acalorada. y para más inri, el fotógrafo estaba de mal humor (de verdad, si no te gusta hacer este tipo de cosas, por qué las haces) y empezó a darme indicaciones para la foto y no escuchaba nada. Que sí, seguramente esté un poco sorda, pero leñe, ¿tanto cuesta elevar un poquito el tono de voz? Jamás me había sentido tan mal, tan impotente. Y yo, que no sabía que elegíamos nosotros mismos las fotos, me tocó elegir las mías. Y os aseguro que darle ese tipo de responsabilidad a una persona indecisa y que va a ver 1374854902 errores en todas las fotos, no es buena idea. Después de todo, al final escogí acertadamente (o eso me han dicho) y qué queréis que os diga, el agobio que llevaba encima no era normal. Porque estoy harta de sentirme mal, de sentir que tengo que demostrar algo o que merezco mi lugar y respeto en mi entorno. Harta

Es una foto al ordenador y muy cutre, pero me apetece que los que me leéis tengáis un adelanto, porque sí, me apetece.

Y cómo no, termino todo este follón e incubo un tranzazo de la leche. No sé si os pasa a vosotros también, pero cuando tengo un evento importante, exposición o algo que me genere estrés o nervios, se me bajan las defensas, me duele la cabeza o lo que le apetezca al cuerpo. Y encima, a escasos días de que me bajase la regla, vamos, el cóctel perfecto.

Además, por un suceso que me pasó hace unos meses, no paran de venirme pensamientos y sentimientos muy malos hacia mi persona. Gente a mí alrededor, tanto que me conocía y me tenía aprecio como todo lo contrario, me ha hecho mucho daño: me ha insultado, humillado, juzgado y tachado de mala persona para arriba sin conocerme, sin saber absolutamente nada de mí, ni de la situación en la que estaba, etc. Hace unos meses ya escribí sobre ello en el blog porque me sigue afectando, a pesar de que sé que es estúpido. Quien me conozca sabe perfectamente que a mí las cosas me afectan muchísimo, que tiendo a echarme la culpa, a pensar que soy así de mala como dicen. Ojalá no os sintáis tan solas, desesperanzadas, desilusionadas, avergonzadas y malas personas como me hacen pensar (y al final consiguen) algunas personas tóxicas, hipócritas y falsas que por desgracia he tenido a mi alrededor.

Dejando a lado ese tema, hoy me ha llegado el pedido que le hice a Grisáceos de unos cuantos de sus prints del Inktober. Enamorada es poco. Me ha hecho tanta ilusión recibirlo en formato carta e ir abriendo y saboreando poco a poco todos los detalles que le ha ido poniendo que durante unos minutos se me ha olvidado que apenas puedo respirar por el resfriado. De verdad, os recomiendo encarecidamente que la sigáis en Instagram. Es un amor de mujer, y tiene mucho arte.







Hoy podía tocarme hacer una pequeña exposición, y el azar no ha querido que desgaste mi tiempo y mi garganta para ello. Además me he pasado la tarde viendo vídeos en Youtube, escribiendo, y me pondré a leer entradas de blog que tengo pendientes y quién sabe. ¿No os parece un descanso merecido? El cuerpo me pide parar, pero mañana tengo que volver a ponerme con trabajos, TFG, pase de cuestionarios, etc. 

¿Y vosotros? ¿Cómo habéis pasado estos días? ¿Tenéis ganas de que lleguen las fiestas? Espero que os haya gustado la entrada diferente de hoy, porque me ha servido de mucho contaros un poco mi día a día <3

¡¡Hasta la semana que viene!!
Santa Template by María Martínez © 2014